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Dreamer, el secreto de vivir soñando...

Avanzar...

Avanzar por la vida, crecer, hacernos adultos, desarrollarnos en este mundo con su vertiginosa carrera hacia lo material, contamina inexorablemente la pureza que teníamos cuando éramos niños. Y en ese avance (¿avance?) vamos perdiendo cosas: Perdemos espontaneidad, perdemos frescura, perdemos sinceridad,  perdemos sonrisas, perdemos las ganas de jugar, perdemos alegrías, perdemos tiempo para gozar.

Y ganamos egoísmo, nerviosismo, estrés, tristezas, situaciones forzadas, muecas en lugar de sonrisas. Es que aparentemente crecimos... ¿crecimos? A veces veo a los niños zambullirse a plena risa en los peloteros, y rebotar divertidos en las camas de aire de las casas de juegos y gatear a través de laberintos y túneles de cuerdas sin más preocupación que la de divertirse con sus juegos. Y no me avergüenza confesar que con muchas ganas me pondría a saltar con ellos y  dejaría que mi cuerpo sienta el placer de rebotar sobre el colchón inflado.

Y daría lo inimaginable para recobrar la pureza, la inocencia, la frescura y la espontaneidad de mi niñez; descontaminarme de todo lo nocivo de este mundo que solo nos conduce a la destrucción y a la infelicidad porque nos fuerza a meternos en una maquinaria para la que no estamos preparados. Quisiera despojarme de todo eso, pero sospecho que... es demasiado tarde. Pero también creo que, si un día me libero de mis ataduras y me lanzo, sin pensar en nada, a rebotar sobre el colchón de aire, quizá... quizá no esté todo perdido.

Graciela Heger

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1 comentario

Marta -

Como dice se sice en la pelicula AMÈLIE
"La vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará".

Una frase preciosa pero no del todo cierta, porque en la vida como en casi todo siempre seremos todo aquello que queramos ser.

Crecemos y dejamos muchas cosas por el camino, pero con el paso del tiempo y de los años vamos retrocediendo y las vamos recuperando poco a poco, y al final te das cuenta que echas de menos todo aquello que cuando eras un adolescente evitabas.

Es la vida y sus consecuencias las que nos hacen retroceder sobre nuestros pasos, no tanto fisica como moralmente y al final te sorprendes a ti mismo recordando cada uno de esos momentos que tan insoportables te parecian analizados desde la madurez y preguntándote porque el tiempo se lleva tantas cosas y casi nunca te devuelve las mejores.

PD- He encontrado tu espacio por casualidad buscando una foto en el google y por aqui me perdere de vez en cuando.
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