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Dreamer, el secreto de vivir soñando...

Días de cuento...

Días de cuento...

Te miro y siento, una vez más, vueltas y vueltas sin saber si debo o no debo, si salto o lo dejo ir. ¿Un beso?, ¿y si no estás lista?, ¿y si no lo estoy yo?. La noche va rompiéndose a todo lo que esperaba, y ahí estás, ante mí y yo sin saber qué decir para frenar ese tren que te va alejando de mí al ritmo que caen las hojas del calendario. De repente:

- Siento haberme comportado como un idiota, aunque a tus ojos no lo haya sido (me temo a estas alturas que a mis ojos tú tampoco llegarás a serlo nunca).

- No te entiendo, no has hecho nada malo. Te has comportado normal...

- Te pido un favor, cierra los ojos y deja de pensar, mantén por un momento la mente en blanco. ¿Serás capaz?

Y ahí se paró el mundo, cruzamos de la mano la frontera entre lo incómodo y lo predecible. Yo parecía buscarlo, tú pareciste esperarlo...Pero los últimos días sólo han hecho que confirmarme que, sea de la manera que sea, los dos sentimos ese momento como algo únicamente nuestro.

Y ahí nos dejamos llevar, presos del presente, de las sensaciones, quizás sin importarnos momentáneamente las consecuencias de esos besos robados. Porqué sí, te robé un beso, porqué tú no estabas dispuesta a apostar lo suficiente en ese mundo de respetos mutuos y miedos pasados.

Por un momento hemos dejado de idealizar, la arena del reloj se ha convertido en barro, incapaz de dejar caer un grano más sin la presencia de tu sabor. Ya no somos futuro, ya no existe, ahora somos presos del presente que se acaba, de la pasión que en días tendrá un mar de por medio.

Supongo que he elegido vivir al límite, siempre el precio del primer beso es inmenso, es un peligro. Cruzar el espacio invisible de no tener certezas es un sucidio. Pero decidí hacerlo y no me arrepiento.

Me iré lejos con el recuerdo de tu compañia, me llevo en mi corazón el sonido de tus labios, y tu aroma, el calor que me has transmitido. Y cerraré los ojos y te sentiré cerca. Deseando que el tiempo siga escribiendo este cuento dónde tú fuiste la princesa, y yo, el caballero desterrado del reino. Quizás el nuestro no tenga hadas, ni unicornios, ni castillos mágicos, pero tiene algo que no tendrán todos los otros, y es que es auténtico.

Supongo que el final está aún por escribir, con un poco de suerte ese afamado autor llamado DESTINO, bajo el seudónimo de TIEMPO, firme un final digno de los mejores clásicos, y esperado por mí que he tenido la suerte de conocerte bien. Así rezará..."Y FUERON FELICES, Y COMIERON PERDICES..."

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