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Dreamer, el secreto de vivir soñando...

Eclipse...

Eclipse...

Comenzó comiéndose las esquinitas de sus rayos más débiles, besando sus cálidos brillos, y él fue apagándose ante su plateada presencia, obligándose a ocupar un segundo plano a plena luz del día. Acabó devorándolo por completo.

Ella fue ocupando su lugar, harta de ser siempre un mero reflejo, una rajita de melón, de cruzarse y no encontrarse, de estar siempre a oscuras, de la conversación de las estrellas...

Aunque sólo han sido unos segundos, ha brillado con luz ’propia’ hasta volver a desvanecerse en plata. Él ha despertado de su momentánea narcolepsia y ha retomado su rutina. La próxima vez será él quien charle con la noche...

Me encantan los romances bajo la luz de un eclipse... cuando el día y la noche se encuentran... y todos nos enamoramos...

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2 comentarios

Carlitos -

Sí, es así, el amor en la sombra no tiene sentido. Pero por esa misma razón existen eclipses solares y lunares, ambos conviven, ambos se deslumbran, la luz del uno enamora al otro, juegan, se superponen, se dejan llevar, comparten, aprenden, se reflejan...Así son los eclipses y así es el amor, un juego, una sensación de vida en la que la belleza alcanza su punto más álgido. Fugaz?, bueno, creo que si realmente es verdadero, no debe ser fugaz, kizás si el suceso, el momento, el eclipse....pero no el amor. Uno ve el eclipse, el fugaz \"eclipse\", y vive enamorado de su eterna belleza durante muchisimo tiempo en el recuerdo. Es duro cruzarte en tu vida con algo \"especial\" y dificil de encontrar, y que se te esfume de entre los dedos justo cuando empiezas a descubrirlo, aunque no es muy usual que ocurra, a mí sólo me ha pasado contigo, jiji ;)Bueno, te espero aquí en Tenerife, las mejores puestas de sol que he conocido, y son menos fugaces que un eclipse, te animas? Un beso enorme Rebekita...

Rebeca -

Tal como la vida misma, como cualquier situación en la que él y ella se encuentran y, poco a poco, se funden en un solo ser, en una imagen que deja ver lo mas precioso de los dos, donde por suerte o por desgracia el uno se apodera del otro, lo invade, lo atrapa hasta llegar a ser su cautivo, pero... este secuestro, esta unión repentina puede ser o no duradera en el tiempo. Hay veces que se convierte en una imagen fugaz, de la que no sabes cuando vas a poder disfrutar de nuevo, una imagen que se desvanece a los pocos minutos del encuentro. Sí, como la vida misma. Esta metáfora del eclipse, como bien la utilizas tú, es la idónea para reflejar lo que es el amor, el enamoramiento, el encuentro de dos almas que puede o no cuajar. ¿Cuántas veces habremos encontrado a alguien que nos ilumina y lo habremos perdido al instante, sin saber cuando lo volveremos a ver? Seguro que miles de veces, muchas de ellas inconscientes, otras no tanto pues nos duelen. Aunque también es cierto que permanecer a la sombra de alguien no vale la pena, quizás por esto el eclipse del amor no permanezca en el tiempo, así como tampoco lo hacen el de sol o la luna. Cada ser debe brillar con luz propia, mostrar al mundo su figura, su esencia, su valor no equiparable a ningun otro, sin igual. Aunque estoy de acuerdo en que los romances más bonitos pueden surgir bajo la luz de este eclipse, un eclipse que nos ciega, sea o no para siempre.

Tu amiga para siempre, haya o no eclipse, Rebeca
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