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Dreamer, el secreto de vivir soñando...

Avanzar...

Avanzar por la vida, crecer, hacernos adultos, desarrollarnos en este mundo con su vertiginosa carrera hacia lo material, contamina inexorablemente la pureza que teníamos cuando éramos niños. Y en ese avance (¿avance?) vamos perdiendo cosas: Perdemos espontaneidad, perdemos frescura, perdemos sinceridad,  perdemos sonrisas, perdemos las ganas de jugar, perdemos alegrías, perdemos tiempo para gozar.

Y ganamos egoísmo, nerviosismo, estrés, tristezas, situaciones forzadas, muecas en lugar de sonrisas. Es que aparentemente crecimos... ¿crecimos? A veces veo a los niños zambullirse a plena risa en los peloteros, y rebotar divertidos en las camas de aire de las casas de juegos y gatear a través de laberintos y túneles de cuerdas sin más preocupación que la de divertirse con sus juegos. Y no me avergüenza confesar que con muchas ganas me pondría a saltar con ellos y  dejaría que mi cuerpo sienta el placer de rebotar sobre el colchón inflado.

Y daría lo inimaginable para recobrar la pureza, la inocencia, la frescura y la espontaneidad de mi niñez; descontaminarme de todo lo nocivo de este mundo que solo nos conduce a la destrucción y a la infelicidad porque nos fuerza a meternos en una maquinaria para la que no estamos preparados. Quisiera despojarme de todo eso, pero sospecho que... es demasiado tarde. Pero también creo que, si un día me libero de mis ataduras y me lanzo, sin pensar en nada, a rebotar sobre el colchón de aire, quizá... quizá no esté todo perdido.

Graciela Heger

Remodelando...

Remodelando...

Buenas!! Hoy doy por inaugurada otra sección en mi blog. La llamaremos "textos de una vida", y en ella se reflejarán todos aquellos textos escritos por los más grandes, por aquellos que supieron transmitir y que hoy, muchos años después, siguen siendo un fiel reflejo de todas las grandezas y miserias que planean por el mundo. Simplemente, dejaros llevar y disfrutad con ellos...Un abrazo...

Sonríe...

Sonríe...

Me escribes para decirme que llevas dos dias llorando, siempre es lo mismo, siempre que las cosas no salen como esperas o tienes un problema lloras, y jamás llegas a la solución del mismo. Volvemos una vez más a este texto, apréndelo todo de él pues es fiel a la realidad.

Si alguien pretende hacer útiles sus lágrimas, dejará de llorar... Yo me acordaba de un día en que mi padre me había reñido y castigado no sabía ya por qué, y en que, llorando apoyado contra la pared de mi habitación de niño, quise llenar de lágrimas un zapato. Así –pensaba– podrían ver junto todo mi llanto. Pero lo malo fue que dejé de llorar en cuanto me propuse llorar más y contabilizarlo.

Voy a dejar de llorar porque quiero hacer útiles mis lágrimas porque te desesperas cuando contabilizo mis penas. Voy a dejar de llorar... y empezar a sonreír.

Cambios de ánimo...

Cambios de ánimo...

Somos alterables, cambiantes, subimos y bajamos como esas montañas rusas que tanto nos agradan, a más velocidad si cabe. Y realmente esa es la salsa de la vida. Para valorar lo bueno hay que conocer lo malo.

Teóricamente establecer o establecido es como deberíamos de tener el estado de ánimo, pero entonces sería demasiado aburrido, siempre todos felices o amargados, pero con una monotonía extrema que nos haría cambiar para no estar siempre igual, realmente, por qué somos tan cambiantes, y despues nos cuesta tanto modificar nuestro caracter o nuestra forma de ser, cuando no estamos contentos de como somos, y querriamos ser.

Una de las formas para mí, de tener el animo similar es decir las cosas claras y sin alterarme, cuando algo falla, empiezo a fallar en todo y mi seguridad se empieza a derrumbar hasta que me quedo casi sin voz, y no doy ni tengo confianza.

Hoy soy feliz, mañana dios dirá...

A veces cuando se gana, se pierde. A veces cuando se pierde, se gana. Y siempre, viviendo al borde del precipicio, como si fuese el último momento.

Tras la nariz de payaso...

Tras la nariz de payaso...

Música y salimos.

Miro al frente y recito mi discurso, miradas concentradas, estudiándome, cada movimiento es una señal...

Intento ser yo, controlar cada palabra, cada paso, cada respiración, trato de sentirme seguro en el escenario y transmitir esa seguridad.

Acabo y sonrío, ha salido bien, perfecto...Miro al frente y espero su aprovación...

Sólo una palabra: - Repítelo...

Lo hago de nuevo y al final sólo escucho: - Otra vez...

La sangre me revolotea por las venas y la inseguridad deja paso a un creciente malestar.

Otra vez, una vez más...

De repente me pone una nariz de payaso y un espejo enfrente.

Lo recito mirando al espejo y mirandome ahí, mi reflejo, mi nariz de payaso, realmente soy un payaso. Por unos segundos me transporto. No soy yo, no soy el de siempre, el calculador, el que controla cada detalle. Dejo fluir las palabras, hablo conmigo mismo, le hablo a mi espíritu, mis musculos pierden la tensión, la sonrisa brota con naturalidad...

De repente aparta el espejo, y tras perder mi reflejo vuelvo a ser yo. Nervioso por no haber controlado la situación.

He descubierto una parte de mí que sabía que estaba ahí pero no lograba encontrar. Y tras la nariz de payaso, apareció mi verdadero yo...

Gracias maestro por esta lección. Hoy me conozco un poco más...

Ciudad de ensueño...

Ciudad de ensueño...

Todo pasaría como dicen esas metáforas usadas, bastaba con esperar uno o cientos de días para que la memoria aflojara la mordida. La ciudad estaba allí, sólo debía nombrársela o dibujarla en un papelito: los faroles tras la niebla, el río helado pasando debajo de los puentes. He aquí Montparnasse Sacre Coeur erigiéndose entre las calesitas que giran, las tiendas sucias y desordenadas llevándote a empujones, y será el invierno esta estación, en el metro una japonesa —delicadísima— llora sin un gesto, los labios definitivamente rojos se mojan entre los anuncios de esa otra estación, la que llega el metro atiborrado de postales, si nos hubiéramos perdido desde hace rato quedaría más que sombra, unos pocos grados con qué nombrar al frío. Abrimos este fondo largo cansancio de añorar esos puentes iluminados en la noche, ahora sé de las ciudades que se desean como a los amantes, estas latitudes que no logran vencer luz alguna. Me enamoré de ti a la vez que me desenamoraba. Volveré a ti, a tu vida, a tu magia, a tus calles. Probablemente solo, pero quizás me sirva para reencontrarme...

Tristeza...

Tristeza...

Correr, luchar, reir, llorar, levantarse, trabajar sin parar, tirar de un compañero...Se junta la noche con el día en un sólo suspiro, y el tiempo parece desvanecerse por entre tus sábanas.

De repente pierdes el rumbo, el horizonte, no recuerdas quién eres, de dónde vienes, ni siquiera consigues recordar cuál es tu propósito ahí, cuál fue el motivo que te llevó a tomar esa decisión.

Hay días tristes, sin más, sin motivo. Días en los que es difícil apreciar todo eso que rodea tu vida, que es mucho. Momentos en los que te sientes vacío, son esos momentos que se llenan con un abrazo, con una sonrisa, con un beso...Pero no lo tienes, no te vale cualquier beso, no quiero un abrazo frío, no quiero una sonrisa indiferente ni un guiño complaciente.

Por eso esta noche me siento triste, mañana será otro día, saldrá el sol una vez más y sólo eso será motivo de alegría, mi família, los amigos, los gatos, incluso la ausencia de amor hará que me sienta orgulloso de mi soltería, de llevar las riendas de mi vida.

Pero esta noche la soledad me vence, esta lágrima es mi derrota y me siento extenuado, esta noche no hallo lo bueno y lo triste abunda.

Ese simple gracias a tiempo ha reflotado mi barco, gracias maestro...

Pero déjame esta noche para reencontrarme, ya sabes que cada paso es más difícill en la distancia. Hoy voy a parar los relojes para no sentir que se me escapa la vida...

Y otro igual...

Y otro igual...

La noche debilita los corazones, antesala de una madrugada que carece de sangre. Insomne y perezoso, las sístoles y diástoles inseguras y arrítmicas que bombean veneno a mis venas me recuerdan latido a latido la inseguridad del desangelado centro de mi pecho.

El día avanza hastiado de sinrazón, cúmulo de horas y penares que marcan la existencia. Lo fugaz del ahora apresura un futuro tan seguro como renegado. Mañana… tan parecido a ayer. Las sienes encaladas recuerdan a ese espectro que se ríe mas allá del espejo que nada será lo que fue. Sumiso, obedezco a la absurda serenidad de estar vivo y ahogo el ser yo en alcohol

Y otro… y otro… y otro día igual. ¿Qué decir? ¿Cómo hacerlo? Si el motivo de tal hastío, si el blasón de mi pesar no quiere rescatarme del abismo con un susurro de sus labios. No me quiere despertar del letargo. No desea hacerme ver que los extraños que se sonríen al margen de mi pena son solo un reflejo en la retina llevados por un parpadeo.

Bésame alegría... besame otra vez...

Sentirse vivo...

Sentirse vivo...

Doy tres pasos y noto las gotas sobre mi cuerpo. Me gusta sentir las gotas de lluvia mientras camino sin prisa, ralentizo el paso más aún si el destino es mi casa, me encanta llegar, quitarme la ropa empapada y meterme bajo la ducha caliente, secarme el pelo con la toalla y sentarme en el sofá. La sensación de frescura, de olores, de contrastes me llena. La frialdad de la lluvia contra la calidez del agua de la ducha, el tacto de la ropa mojada contra la suavidad de la toalla en mi piel, el grato cansancio de la caminata contra la sensación de descanso del sofá. Contrastes que consiguen convertir momentos sencillos en momentos especiales. Sigo mirando por la ventana observándo las gotas estrellándose contra el asfalto. Cierro los ojos y pienso en todos esos pequeños momentos, esas sensaciones que no valoramos, e incluso despreciamos, todo eso que nos hace sentir realmente vivos.

Me encanta pisar el barro, gritar en medio del campo, hacerme cosquillas con las esquinitas de la manta, rodar por un prado oliendo a hierba mojada, apagar el despertador y dormir diez minutos más, ver dos gatos jugar, el olor de una naranja, cruzar una mirada, regalar una sonrisa...

El sonido del balón en el fondo de la red...

Me encanta todo lo que me transmite, me transmite todo lo que me hace sentir vivo, me hace sentir vivo cada pequeño detalle...

Fuerte, débil, borde...estados de ánimo o sentimientos...

Fuerte, débil, borde...estados de ánimo o sentimientos...

Hay veces que prefiero no pensar, para poder seguir estando fuerte, si mantengo la cabeza ocupada haciendo o diciendo cualquier cosa, no tengo necesidad de pensar más que lo que esté haciendo. Si tengo o debo hacer cualquier cosa prefiero hacerla así no dejo que me vaya ocupando la mente hasta que me influya para otras cosas. Si algo no tiene remedio o sé que va a llegar no lo pienso, ni me entristezco ni me pongo eufórico hasta que llega. Sólo que estar siempre fuerte, tiene sus momentos bajos. Ahora por no sentir me sentí débil, y tras esa debilidad, me siento borde, y enfadado. Se puede estar fuerte, porqué se llevan las riendas, pero hay veces que no tengo ganas de seguir pero... no hay quien tire por mí, por lo tanto ya se empieza a "no hacer" y es cuando me veo débil. Y una vez que estoy ahí me tengo que dar cuenta de como estoy para convencerme de salir, vale es un sentimiento de debilidad... y, ¿acaso no se puede modificar...?. Pensar sin llegar a hacer sirve de bien poco... pero hablar sin obtener respuesta sirve de algo acaso, autocomunicación se podría definir... creo yo, necesito pensar que debe servir, pero aun y así lo dudo y me cuesta creerlo, y eso me abate, y volvemos al titulo.

Sin luz...

Sin luz...

"Los seres humanos somos como las fotos: nos revelamos en la oscuridad..."

Y es que es durante la noche, cuando entre risas o sollozos, cuando la luna solamente ilumina nuestra mirada, en ese preciso instante es cuando sacamos lo mejor de nosotros.

No busques mi ser entre la muchedumbre, entre el ruido y las prisas, porqué sólo encontrarás una mala copia de mí.

Conocéme de noche y a solas, háblame, escúchame en pos del silencio, básate en el reflejo de mi mirada sincera ante la brisa del mar, mírame así y me conocerás.

Te espero esta noche junto a la orilla, cuando al son de la última campanada de las doce, la magia vuelva a dominar el mundo, y entonces tu y yo seamos dueños de nuestra propia historia...

Muriendo...

Muriendo...

Qué pasaría si la muerte llamara a mi puerta, se fuera desmembrando, hasta llevarme? Una pelea en vida aún, contra ella, aquel que ganase decidiría sobre el otro. El cual sería más fuerte y poderoso, si ganase la vida: Volvería a estar más vivo, volver a vivir las cosas con más intensidad, más ímpetu, más ganas.

Pero si ganase la muerte, me llevaria como vine al mundo, de la misma forma que cuando nací, sin consciencia, mas yendo a otra consciencia. Pero eso sí, no desearía que se llorase por mi, o se estuviera triste o con ganas de nada, simplemente que recordaran mi sonrisa, y rieran conmigo, siempre que esta llegase en el momento preciso.

Pero qué pasa cuando la muerte llega antes de tiempo, cuando no la esperas? Realmente creo que nunca se espera y se está preparado para ello. Pero pongamos que lo estoy, que sé que va a venir, cambiaria eso en algo mi relación con la gente que me rodea y para con el mundo?...Diria más te quiero, sería más alegre, más generoso?

Sin embargo hay veces que no gana la vida, ni la muerte. Y ahí queda esa persona, entre el todo y la nada, con el alma partida en dos y el instinto vegetativo. Qué es de una vida sin consciencia? Quiero decir, es realmente esa persona que delira la que yo he conocido toda mi vida? Es esa persona que no se vale por si misma todo el vendaval de carácter que fue durante toda su existencia?

Hoy quiero cogerte la mano, abrazarte, darte calor, decirte que te quiero y recordar con sólo una mirada que soy tu sangre, que tú has dado vida a quién me ha dado vida. Sentirte cerca, que te sepas protegida como probablemente nunca te hayamos transmitido, y como tú nunca supiste transmitirnos a nosotros.

Ilusiones, quimeras en la distancia, deseos imposibles...

Cierro los ojos y llegais vosotros. He corrido impaciente al salir de la escuela porqué hoy llegabais a visitarnos. El 205 cinco de mis amores aparcado delante de la puerta, el olor a chocolate caliente, el calor familiar, los papeles de regalo y los besos y los abrazos...

Aún recuerdo cuando aún era un niño y simplemente sonreíamos...

Hoy somos cenizas de todo aquello...

Con el tiempo...

Con el tiempo...

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes...y los futuros tienen una forma sospechosa de caerse en la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende.

Y aprende...y con cada día aprende.

Y se da cuenta que es capaz de vivir dentro de esa soledad que tanto miedo le daba. Y de ella aprende todavía más.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque "te quiere mucho" significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado, o inventarte un nuevo futuro sin esa persona.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene sentido.

Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...

La cuerda cortada...

La cuerda cortada...

La cuerda no se rompe, se corta.

La cuerda cortada puede volver a anudarse, vuelve a aguantar, pero está cortada.

Quizás volvamos a tropezar, pero allí donde nos abandonamos no volverás a encontrarme, no de la misma manera.

La corté porqué se descolgó de mi corazón.

Eclipse...

Eclipse...

Comenzó comiéndose las esquinitas de sus rayos más débiles, besando sus cálidos brillos, y él fue apagándose ante su plateada presencia, obligándose a ocupar un segundo plano a plena luz del día. Acabó devorándolo por completo.

Ella fue ocupando su lugar, harta de ser siempre un mero reflejo, una rajita de melón, de cruzarse y no encontrarse, de estar siempre a oscuras, de la conversación de las estrellas...

Aunque sólo han sido unos segundos, ha brillado con luz ’propia’ hasta volver a desvanecerse en plata. Él ha despertado de su momentánea narcolepsia y ha retomado su rutina. La próxima vez será él quien charle con la noche...

Me encantan los romances bajo la luz de un eclipse... cuando el día y la noche se encuentran... y todos nos enamoramos...

Desiderata: El sentido de la vida...Max Ehrmann

Desiderata: El sentido de la vida...Max Ehrmann

"Camina plácidamente entre el ruido y las prisas, y recuerda la paz que puede haber en el silencio. Hasta donde sea posible trata de mantener buenas relaciones con todo el mundo. Di tu verdad serena y claramente; y escucha a los demás , incluso al torpe y al ignorante; ellos también tienen una historia que contar. Evita las personas ruidosas y agresivas, son vejaciones para el espíritu. Si te comparas con los demás, puedes resultar vanidoso y amargado, pues siempre habrá personas mejores y peores que tú. Disfruta y aprende de tus éxitos lo mismo que de tus fracasos. Mantén el interés en tu propia carrera, por más humilde que ésta sea, es lo único verdadero que posees. Sé cauto en los negocios; porque el mundo está lleno de egoísmo, pero no permitas que esto te ciegue al punto de no ver que la virtud existe; muchas personas luchan por nobles ideales y en todas partes la vida esta llena de heroísmo. Sé tú mismo. En especial no finjas afecto. No seas cínico en el amor; porque a pesar de toda la aridez y desengaño, es tan perenne como la hierba. Alimenta la fortaleza de tu espíritu para que te proteja contra la adversidad. No te atormentes con tu imaginación. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Además de una sana disciplina, sé gentil contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que los arboles y las estrellas. Tienes derecho a existir. Y aunque esté claro o no para ti, no dudes que el universo marcha como debe ser. Y cualesquiera que sean tus trabajos y aspiraciones, en la ruidosa confusión de la vida, mantén la paz con tu espíritu. Porque a pesar de toda la hipocresía, del arduo trabajo y de los sueños fallidos, el mundo es todavía un lugar hermoso. Sé alegre. Lucha por ser feliz"

Huyendo del reloj...

Huyendo del reloj...

El temblor del tic tac resonando en nuestros corazones. Con la experiencia poseida dejando paso al miedo por ir demasiado deprisa hacia el final del camino. Miro atrás y tengo tantos recuerdos que me estemezco y siento miedo...

Y las arenas se preguntan: ¿por qué nos preocupa tanto el paso del tiempo?

Quizás sea porque somos seres humanos y sabemos que, en algún momento, ese tiempo se nos acabará...

Tiempo, ¿por qué corres? Y mi sombra se proyecta cada vez más pequeña bajo el paraguas de tus agujas...

El dilema del erizo...

El dilema del erizo...

"Un erizo quiere acercarse a sus amigos, quiere que se preocupen por él y lo comprendan, pero mientras más se acerque, más los dañara."

Esta difinición alude a la relación con los demás, con los amigos, no sólo la relación de pareja o íntima que puede desprenderse de esta otra: "Cuanto más se aman y más intentan acercarse dos personas, más se dañan". Muchos hemos pasado por el dilema del erizo, hemos pasado por el miedo a ser heridos por los demás o a quedarnos solos. Así, durante esta etapa, nos volvemos retraídos, tímidos donde entendemos que la única manera de no ser lastimados es hacer todo lo que se nos dice para evitar que los demás se enfaden, porque este enfado haría que estas personas se fueran de nuestro lado, haciendo nuestra soledad más grande.

Y aquí la comparación con el erizo: ante este miedo, decidimos alejarnos de los demás, pues este vacío interno que nos queda nos lleva a pensar que valemos muy poco y si intentamos acercarnos a alguien, éste terminará siendo dañado tarde o temprano.

Unos pasamos antes esta etapa que otros, algunos la superan y algunos no... Y es que todos pasamos por situaciones en la vida donde el dolor es tan grande que decidimos huir de ello porque es la única manera que tenemos de combatirlo. Todos hemos decidido huir de ese dolor y no somos capaces de aceptar ese hecho porque sería revivir ese dolor. Quizá lo que deberíamos hacer es detenernos un momento y ser capaces de ver que no podemos estar huyendo todo el tiempo o vivir con el temor de quedarnos solos. La vida es un riesgo, hay que aprender a vivir aceptando lo bueno y lo malo que nos pueda dar.

Amándonos...

Amándonos...

"Tengo miedo de muchas cosas. Pero también tengo miedo de salir de este cuarto y no volver a sentir en toda mi vida lo que siento estando contigo". Dirty Dancing

Hay ocasiones en la vida en las que vives algo sin esperarlo, algo que sabes que no es normal, que sabes que tardarás mucho tiempo o quizás nunca consigas encontrar algo parecido. A la vez, sabes que en cuanto os separeis vuestros caminos acabarán con esa "breve historia".

Así es la vida, cruel, intensa, auténtica...

Volveremos a vernos?

Vidrio...

Vidrio...

"Me siento como un trozo de vidrio fundente. Moldeable y cálido si se le aplica el calor necesario. Duro y frío como hielo si se deja de lado. Resistente a la vez que frágil. Transparente..."

Moldeándome en la distancia, aprendiendo a tomar la forma perfecta, jugando a ser feliz...