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Dreamer, el secreto de vivir soñando...

Soñándote en otoño...

Soñándote en otoño...

Me pregunto en qué medida los sueños son un fiel reflejo de la realidad, o hasta qué punto pueden mostrarte cosas que hasta ese momento aparecían ante ti dudosas o un tanto difuminadas.

La soñé el otro día, mirándome con desprecio, odiándome. La soledad me esperaba en la esquina siguiente en donde ella decidió no andar más de mi mano. Fué un sueño intenso, duro, con sabor a chocolate amargo. Me desperté sintiéndome parte de otro mundo, desolado por haber perdido ese recuerdo tan dulce que ella había implantado en mi piel. Y me desperté con el desamparo que marca la cruda realidad de sentirme nuevamente en manos de la fría soledad.

Al día siguiente la soñé tal y como en mi mente está marcada su esencia, dulce, entregada, pasional. Auténtica.

Pero fué en ese momento, después de soñarla dos días, después de imaginarla en tan distantes situaciones, después de semejante torrente de emociones con los ojos cerrados, sólo en ese preciso instante pude darme cuenta de lo que significaba realmente ella para mí. Alguién capaz de romper mi paz, hacerme reir, llorar, sentir en definitiva.

El destino juega conmigo una vez más, mostrándome oníricamente una nueva carta, un nuevo as en la manga.

Te recuerdo mientras resuenan las gotas de lluvia. Apoyado en la ventana, el reflejo de mis ojos en el cristal antes de mirar a través de él. Las gotas caen con fuerza hasta estrellarse contra el suelo. Dirijo la mirada hacia el cielo cubierto y gris... vuelve la mirada hacia abajo... grandes charcos.

Te siento más cerca, hoy es un paso más. Ya es oficialmente otoño. Bienvenidas las hojas a mi bolsillo y el paraguas de cuadros.

REubicándome...

REubicándome...

Una vez más descubro que me encantan las sorpresas, sobretodo si estas implican vivir todo al máximo, aprovechando cada instante, exprimiendo todo su jugo a cada momento.

Me encanta sentirme presente, con un pasado que es un orgullo y un futuro ilusionante. Son los pequeños detalles los que mueven muchos de nuestros dias. Me siento bien, incluso cuando sé que pierdo el control, que se me va de las manos, que no se puede parar..Viajar en manos del Destino, y poder abrir los ojos para verlo todo pasar (es una sensación nueva para mí).

Quizás por eso hoy me he tomado un tiempo, para mirar atrás, sólo por un momento... porque tuve la necesidad de recordar, de pensar en todo lo que ya no está (y no me refiero a proximidad física), de lo que ha cambiado mi vida en un margen no demasiado amplio... dándome cuenta que puedo sonreir a lo lejos, que no queda ni una gota de tristeza.

Mañana seguiré mirando al frente, sabiendo que estoy seguro de los pasos que doy. Vosotros que estais al otro lado me dais la fuerza para sentir que esto tiene sentido, que vosotros estareis ahí para cuando decida que esto ha tocado a su fin. 

Colgaré por el camino todas las sensaciones, todos los momentos que quedaron grabados, los silencios compartidos, y los secretos que nunca supe ocultar.

REBECA...

REBECA...

Aquí me encuentro tras tu “detallito” (como tú lo llamas), un detallito que sin duda es una de las mayores muestras de afecto que me han hecho jamás. Me has dejado atónito, sin saber qué hacer ni qué decir, absolutamente obsoleto ante tal vendaval de sentimientos y sensaciones.

 

Sabes que no acostumbro a poner nombres en mi blog, rara vez los podrás encontrar, pero tú eres algo diferente a todo y sin duda mereces este gesto que tiene tanto poder simbólico para mí, y creo que también para ti. A pesar del destino (que no ha vencido a mi memoria, jeje), aquí está tu nombre. En mayúsculas, en mi espacio, en nuestro espacio.

 

Ese mismo destino, es el qué hoy nos descubre jugando a un juego que no hemos elegido (cuanto menos no en su totalidad). No conocemos las cartas ni la próxima jugada pero lo que si sé es que quiero seguir jugando, y mientras tú te sientas parte de este juego adelante, nunca dejes de mover una ficha por miedo.

 

Te quiero auténtica como el brillo de tus ojos, así fue como te conocí el día que entraste en mi vida para no salir nunca más. Racional pero viva, precavida pero desvergonzada. Yo estaré siempre ahí para ti, cumpliré mi parte del trato. Como dice la canción…”Estaré allí hasta que las estrellas no brillen, hasta que los cielos estallen y las palabras no rimen”…Creo que será difícil, y más ahora que el verano llega a su fin y los cielos empiezan a rugir y llorar. Pero prometo lograrlo. Pero, ¿Qué hay de tu parte del trato?...Tú debes prometerme que nunca dejarás de actuar por miedo y que no pensarás demasiado en determinadas circunstancias, ¿trato hecho? Si sientes un abrazo pues un abrazo, si sientes un beso pues un beso, y si sientes un desplante pues que sea un desplante, pero auténtica como sé que eres cuando no te paraliza tu cerebro.

 

Los dos tenemos claro que esto no es una amistad normal, esto es algo muy especial que ha nacido entre los dos. Ambos sabemos que algún día deberá decantarse para algún lado, o bien para la mayor de las amistades o de lo contrario para una historia como estoy seguro no habrá otra igual. Pero eso será en un futuro, porqué nuestras vidas están separadas por 3000km y sólo dejan lugar a presentes fugaces. Así lo sentí el día que di el paso y así lo haré si lo siento el día que te vuelva a ver, porqué ya que no puedo pensar en futuro porqué mi vida no me lo permite, entonces lo haré en presente, y espero que tú hagas lo mismo, tanto para bien como para mal.

 

Es difícil. Supongo que uno a veces pierde el timón de su barco buscando aquello que siempre deseó tener, y que cada día que pasa la impaciencia se va tornando un poquito más ácida. Sé que debo esperar mi momento, dejar de plasmar en hojas viejas mapas de tesoros y doncellas. Debo centrarme en lo que me conviene, porqué si sólo busco aquello que me llena, tengo claro que aquello que me llena está dividido por un mar, y a lo que hay en esta parte del charco no termino de mostrarle el camino para lograrlo.

 

Dicen que acercarse demasiado a las cosas, significa quemarse. Que caminar en sentido contrario es peligroso. Beber de la copa rota puede cortar. Dejarse tentar es arriesgado. Decidido, me gusta el riesgo, pero compartido.

"Quien no arriesga , no gana", me gusta robar besos, pero no sentirme un ladrón…

 

A mi otro extremo de la cuerda, a la que tantas sonrisas le debo…¿seguimos jugando?

 

Te quiero mucho mi niña, no cambies nunca…

Aprendiendo a volar...

Aprendiendo a volar...

De forma casi inconsciente vamos marcando unas prioridades determinadas en cada etapa de nuestra vida. Miramos a nuestro alrededor y flotando.. todo lo que nos rodea: familia, amigos, trabajo, estudios, ilusiones, sueños, metas...

A veces somos nosotros mismos los que distribuímos estas categorías, otras veces algo sucede de pronto (¿quizás el destino?), que te hace plantearte todo, y sin apenas darte cuenta tus prioridades son otras. Esto no quiere decir que de buenas a primeras el resto pase a un segundo plano, o se le de menos importancia... simplemente hay algo que se convierte en necesario, y ni siquiera estando completamente seguro del motivo.

Ya sé que soy indeciso, y que a veces me pierdo en mí mismo intentando encontrar respuestas a preguntas inventadas, preguntas que nadie más ve, pero bueno, nadie dijo que fuera a ser fácil.

Pero es cierto que decidiendo quedarme aquí (aunque sólo sea por un tiempo), he tomado una decisión y voy a buscar toda la fuerza necesaria para cumplirla. Quizás mi lista de prioridades ha cambiado hoy en cierto modo. Y así será hasta nuevo aviso.

Por lo que ha quedado atrás de esta decisión, lo mejor de mi vida, guardadme el hueco.

Aún nos queda mucho por volar...

El último beso...

El último beso...

Desfallecer, dejar de sentir, abandonar luchando, aplacar el dolor con hilos de una indiferencia que nunca podrá existir cuando se trate de sus ojos.

Y de repente despertar, y levantarte, y seguir luchando con los tritones que se anteponen a tu rumbo, y pensar que a pesar de tus sueños sigues en en el destierro, que nada ha cambiado.

Tengo el corazón obsoleto, hecho astillas de plastilina y en él no hay sitio para nadie más.

Soy tuyo. El terror me estremece, el amor me embriaga y quieto entre las sombras de la noche recibo el beso que mi pulso apaga...

"El labio descarnado"...

¿Quién dijo que todos los besos dejan buen sabor?

Un llanto infantil, seco y profundo, imparable. El niño acaba de perder su juguete favorito, aquel que le hacía sonreír. Debe seguir su
camino de adulto, mirar por él aunque sepa que difícilmente vivirá una situación de felicidad parecida a la compartida en los últimos días.

Su avión se cae con su corazón dentro, y una vez más toca respirar profundo y volver a comenzar.

Ando improvisando certidumbres siguiendo el principio de la inseguridad. Enraizado en el deshojar de unas rosas secas para sumar
sus pétalos a mis mejillas

Y acabar sonriendo con la última hoja...

Me quiere...

Sólo espero que el punto de fuga no me robe tu imagen llevándose mis recuerdos. Creí haberme hecho a la idea, pero ahora que ya hay fecha, sólo esta imagen en papel fotográfico será lo que me quede para poder
verte y no olvidarte.

El reloj intensifica su cuenta atrás. La sombra de su tic-tac no deja de planear sobre mi. Ya sólo me queda una vida para aprender a
vivir... sin ti. Y cuando aprenda a la vez crecerá mi vida, a la vez empezará a menguar.

No te vayas a olvidar... ya sabes... las llamadas, el destino, los recuerdos, las caricias, los besos; y los mapas para desandar el
camino.

No te olvides que desde aquí también te escribo, no te olvides...no me olvides...

Ruido de maletas...

Ruido de maletas...

Emprendo camino al aeropuerto con la impresión inequívoca de estar dejándome algo muy importante, aunque supongo que un corazón no se puede llevar siempre a cuestas, al menos no en su totalidad. Me he dejado un trozito en cada momento compartido. Y lo poco que aún me queda se va resquebrajando más a medida que me alejo.

Se acumulan maletas con cara de larga espera, tras unas lágrimas en silencio con sabor a amarga despedida, siento que sólo soy una sombra de lo que he sido durante todos estos días.

Me pregunto cuanto tarda en morir un corazón, cuando deja de sangrar, donde tiene el límite del desamparo, el instante en el que "explota" y decide regresar al lugar de dónde jamás debía haber salido.

Tantas personas alrededor, arrastrando maletas, recuerdos, sonrisas y alguna que otra lágrima. En El Prat, sentado bajo unas enormes plantas que en esos momentos me quitan parte de todo el aire que me gustaría respirar. Con las piernas encogidas, y una revista "poco" interesante, levanto la vista tratando de sentir por última vez mi casa.

Ya en los aires, emprendiendo el camino hacia el cielo veo el rótulo que me recuerda de dónde soy, Barcelona. Pero este cada vez es más pequeño y ya no habrá nada que me permita sentir vuestro tacto una vez más en los próximos tiempos.

Alli me encontraba, solo entre tres inmensos asientos que nadie ocupaba, no les fuese a contagiar mi tan evidente soledad. Miro al horizonte triste, sin palabras ni gestos. No encuentro mi propio reflejo y sólo hallo sombras y un corazón desamparado.

Una vez más cierro mi corazón con llave, tratando de que sus gritos no hagan más ruido del que sea capaz de soportar. Creo que uno nunca se acostumbra a decir adiós, aunque la sinfonía de un sueño que se escapa sigue sonando siempre igual de amarga.

Al mirar al cielo tinerfeño veo una estrella brillar, es la que resplandece con más fuerza. Una sonrisa muestra la primera mueca de expresión en mi cara después de un buen rato, y es que esa estrella, ese brillo me es familiar. En una ocasión lo ví en sus ojos, en una ocasión lo ví en los míos. Trataré de no olvidar ese reflejo esperando que algún día sea la miga de pan que me haga regresar a casa...

Te siento...

Te siento...

Quédate esta noche, cuando la luna y el sol aparezcan amándose en el
horizonte, escucha el leve susurro de la brisa nocturna, y mírame con
la misma dulzura que el primer día.

Sólo por un instante, el último instante, quiero que seas mía. Quédate
esta noche. Mañana no existe y no tendremos lugar ni tiempo para
encontrarnos.

Esperemos que en la distancia el jugo de nuestra "otra" media naranja
no se torne excesivamente ácido. Porqué lo quiero así, dulce, como tus
labios...Y sé que tú también has sentido esa dulzura en los míos.

No le pongas nombre si no quieres, deja que el miedo marque el ritmo
de nuestros besos compartidos, de nuestros besos robados, iza el ancla
de esa pasión momentanea que no entiende de sueños y sí de
sensaciones.

Y una vez más, y como dijo aquel gran genio: ¿Qué es la vida? Un
frenseí ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el
mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños
son.

Desde hoy viviremos soñando en lo que atrás quedó...Yo deseando revivirlo...¿y tú, quieres repetir?

Días de cuento...

Días de cuento...

Te miro y siento, una vez más, vueltas y vueltas sin saber si debo o no debo, si salto o lo dejo ir. ¿Un beso?, ¿y si no estás lista?, ¿y si no lo estoy yo?. La noche va rompiéndose a todo lo que esperaba, y ahí estás, ante mí y yo sin saber qué decir para frenar ese tren que te va alejando de mí al ritmo que caen las hojas del calendario. De repente:

- Siento haberme comportado como un idiota, aunque a tus ojos no lo haya sido (me temo a estas alturas que a mis ojos tú tampoco llegarás a serlo nunca).

- No te entiendo, no has hecho nada malo. Te has comportado normal...

- Te pido un favor, cierra los ojos y deja de pensar, mantén por un momento la mente en blanco. ¿Serás capaz?

Y ahí se paró el mundo, cruzamos de la mano la frontera entre lo incómodo y lo predecible. Yo parecía buscarlo, tú pareciste esperarlo...Pero los últimos días sólo han hecho que confirmarme que, sea de la manera que sea, los dos sentimos ese momento como algo únicamente nuestro.

Y ahí nos dejamos llevar, presos del presente, de las sensaciones, quizás sin importarnos momentáneamente las consecuencias de esos besos robados. Porqué sí, te robé un beso, porqué tú no estabas dispuesta a apostar lo suficiente en ese mundo de respetos mutuos y miedos pasados.

Por un momento hemos dejado de idealizar, la arena del reloj se ha convertido en barro, incapaz de dejar caer un grano más sin la presencia de tu sabor. Ya no somos futuro, ya no existe, ahora somos presos del presente que se acaba, de la pasión que en días tendrá un mar de por medio.

Supongo que he elegido vivir al límite, siempre el precio del primer beso es inmenso, es un peligro. Cruzar el espacio invisible de no tener certezas es un sucidio. Pero decidí hacerlo y no me arrepiento.

Me iré lejos con el recuerdo de tu compañia, me llevo en mi corazón el sonido de tus labios, y tu aroma, el calor que me has transmitido. Y cerraré los ojos y te sentiré cerca. Deseando que el tiempo siga escribiendo este cuento dónde tú fuiste la princesa, y yo, el caballero desterrado del reino. Quizás el nuestro no tenga hadas, ni unicornios, ni castillos mágicos, pero tiene algo que no tendrán todos los otros, y es que es auténtico.

Supongo que el final está aún por escribir, con un poco de suerte ese afamado autor llamado DESTINO, bajo el seudónimo de TIEMPO, firme un final digno de los mejores clásicos, y esperado por mí que he tenido la suerte de conocerte bien. Así rezará..."Y FUERON FELICES, Y COMIERON PERDICES..."

Otro día...

Otro día...

El cielo sigue llorando. Oigo como la lluvia furiosa golpea los cristales de mi ventana. Mientras, mis ojos hacen apuestas a la gota que más resbala en el cristal. Deseando siempre que sea la tuya.

Mis dedos juegan incansables con mi pelo y mis pies marcan el ritmo de una canción.

Otro dia más, otro día menos, mientras mi taza de sueños me acompaña una vez más.

Una sonrisa nerviosa sorprende mis sentidos, supongo que debo reír, no quiero perderte, pero tú has elegido ya...

En la alborada de los sueños esperaré, con mi ritmo de vida frenético, a que tú voz me diga que debo volver a tu lado...

El cielo llora de pena...

El cielo llora de pena...

Un día más que empieza y acabará, la cuenta atrás sigue su curso.

Y nos soñaremos en la distancia y no nos sentiremos, y nos necesitaremos y nada de esto tendrá sentido.

Cuando el miedo no da lugar a los sentimientos...

Hoy el cielo ha amanecido llorando, triste, fiel reflejo de lo que será, de lo que en días se me vendrá encima. Y una vez más me iré llorándote, me iré queriéndote sin ni siquiera saber si volveré a encontrarme aquí como ahora, si volveremos a encontrarnos juntos, jóvenes, con tanto por vivir.

¿Por qué tengo la sensación de que "ahora" es nuestro momento y tú lo estás dejando pasar?...

Sueño con algún día cogerte la mano e invitarte a volar, a cerrar los ojos y desaparecer por un ratito del mundo, de nuestras barreras, sentir la fantasia y sentir sin pensar...

Ese día estoy seguro que todo será diferente, dime:

- ¿Me das tu mano?, ¿volamos juntos?...Sssshhh, no digas nada, sólo cierra los ojos y siente mi tacto.

- ¿Esto es idea tuya?

- No, esto fue idea del destino, ¿recuerdas o ya decidiste olvidarlo?

Hay una vida escrita con nuestro nombre esperando para ser vivida, saltemos juntos, tiene que ser ahora, mañana es demasiado tarde porqué habrá dejado de importarme.

Y lo sé porqué me duele. Conservo como "oro en paño" la primera foto que nos hicimos. Sólo espero que el punto de fuga no me robe tu imagen llevándose mis recuerdos. Creí haberme hecho a la idea, pero ahora que ya hay fecha, sólo esta imagen en papel fotográfico será lo que me quede para poder verte y no olvidarte.

Hoy está lloviendo, y no dejo de escuchar el sonido de las gotas contra mi ventana... es como un murmullo, una ilusión, que oimos, pero sólo puede ser escuchado cuando realmente prestamos atención.

Yo me siento exactamente igual que ese sonido... constante, pero sigiloso y ausente... me doy cuenta de que hago falta, de que la gente se desahoga conmigo, de que consigo la alegría de los demás... ¿pero quién consigue mi sonrisa?

Sin embargo, cuando, en vez de limitarme a escuchar, asomo la cabeza y dejo que la lluvia me empape, puedo ver algo más... veo que, sí, está lloviendo, pero también oservo que esa cortina de agua tejida por el cielo está quebrada por los rayos de un inmenso sol... siempre brilla, siempre está ahí... ¿Quién sería mi Sol? ¿quién me da la luz cuando no puedo ver?

Sin duda, soñaba con que lo fueras tú...

Silencio de palabras...

Silencio de palabras...

¿Es la rendición un aspecto del alma o de la conducta?

Quiero decir, supongo que "el tirar la toalla" en algo o con alguién no es algo determinado ni planeado con anterioridad. Creo que es algo más metafísico, algo más puramente sentimental.

Supongo que un día te paras y te ves en medio del torbellino, volando sin tocar el suelo y preguntándote cuál es el siguiente paso. Has jugado sinó todas, gran parte de tus cartas, sin que surtan ningún efecto. Y si lo han hecho no te han dado "el lujo" de transmitirtelo.

Y los días pasan sin que ese motivo "tire" del otro extremo de la cuerda. Y en unos días no habrá cuerda suficiente que llegue al otro lado del mundo y sostenga todo esto...

Necesito una cuerda fuerte, consistente. No de miradas, necesito una cuerda de palabras, de gestos, necesito una cuerda de besos.

Y el miedo hará que me vaya llevándome nuestra cuerda de recuerdos escondida en la maleta.

Hoy el tic tac del reloj me suena a cuenta atrás...Y algún día me encontrarás perdido de mi, de ti, perdido del mundo:

-¿Qué haces aquí tan solo?

-Espero.

-¿Esperas?

-Sí.

-¿A alguien?

-No.

-¿A algo?

-Un milagro.

-¿Un milagro? Pero los milagros no existen.

-Tú tampoco, y estas aquí, por eso se que puedo continuar, solo, agarrado a la esperanza.

Altos vuelos...

Altos vuelos...

Sentir una piel, una sonrisa, un momento en el que sólo vosotros dos existís en el mundo. Intentar controlarse bajo un torrente de miradas quen llaman a otras sensaciones, y esperar, y dejar pasar...

Y creer que "nunca" es el mejor momento. Y pasará, y tras muchos momentos sólo nos quedará la posibilidad de arrepentirnos por lo "no" vivido.

Cogeré mi maleta una vez más, descolgaré mi corazón tendido al viento y volveré al infinito donde nadie me encuentra, donde sin quererlo llego a olvidar mi propia vida e incluso llego a olvidar quien soy yo mismo.

Y pasa el tiempo, pasan momentos y oportunidades...

Te sigo soñando despierto, y temo dormirme en unos dias y no encontrarte en mi vida al despertar, perder los recuerdos, temo que llegue el momento en el que sea preso de mi propio reflejo y siga y siga, sin pensar, sin sentir, sin encontrar la esencia de todo, el significado.

Una sonrisa mientras desgarro mis ropajes y aprendo una lengua incomprensible que me permita ser un extraño al mundo, que me permita no saber quién soy, que me haga más fácil la partida y la llegada.

Porqué este viaje será el más difícil y el que más miedo me da.

Espero que "nada" de lo nuestro muera como utopía...

Abriré todas las puertas, tenderé todos los puentes del mundo por si algún día decides entrar en mi vida.

Y como en aquel primer día...

Y como en aquel primer día...

Fue una despedida cruel, con sonido a un adiós perpetuo que ha durado dos días. Dos de los días más largos de mi vida, o cuanto menos, dos de los peores días en mucho tiempo.

Nuestras lágrimas se han secado, y la sal que resta sobre mi piel ha formado la primera sonrisa del día. Me ha costado. Nos hemos vuelto a encontrar después del vaso roto, o la botella (nuestra botella), que pareció resquebrajarse.

Al principio parecía que no podía ser igual, pero acabó siéndolo, quizás mejor. Probablemente ya no te mire con los mismos ojos, pero bueno, en el fondo creo que jamás lo he hecho. No niego que siempre que te miro me bombardean un monton de sensaciones y de emociones las cuáles lapido bajo mi media sonrisa "pilla", abrazos y besos que dejo aparecer con cuentagotas.

Me pregunto de qué manera me verán tus ojos y hasta qué punto en algún instante sientes también ese deseo...

Una cena familiar, un medio botellon de miradas cómplices, de sinceridad, una tímida reconciliación surcando los cielos al ritmo de una atracción de feria...

La "amistad" volvió con la despedida, y la promesa de verte...Aunque sin sello...

Y como en aquel primer día... hasta mañana.

Y es que después del sufrimiento llega el descanso del placer... en la reconciliación...

Días de feria...

Días de feria...

Mañana empieza la feria de mi pueblo, la mítica feria, la de ayer, la de siempre.... La feria de los olores, la de la música andaluza, la de las tómbolas sin fin, la de los espetáculos imprevistos, la de las fiestas intemporales, la de la sinfonía de colores, la feria de los niños, de los grandes, de los amigos eternos, de los amantes, de las caras nuevas y las caras conocidas...

Hay cosas que permanecen inalterables al paso del tiempo...., como las sonrisas de los niños, como los peluches, como el algodón de azúcar....y así me quiero sentir, volátil, frágil y dulce, sí, me pido ser algodón de azúcar....

Con ese toque dulce quizás consiga ver la feria de la manera que la soñé, a pesar de todo.

Un abrazo para siempre...

Un abrazo para siempre...

Cuando dejo de imaginar y eres presencia, me pierdo en tus ojos, me alimentan tus gestos, tu dulzura... el alma se me escapa a los momentos, de sonrisas, de lugares, de canciones, de recuerdos...Te siento, sea de la manera que sea te siento.

Me tienes loco, ¿lo sabes? he estado todo este tiempo intentando no dejarme llevar por eso que me arrastra cuando estoy cerca de ti, pero tus últimas letras me han descolocado. Ahora sólo quiero que sepas las ganas que he tenido de besarte, de sentirte y de decirte lo feliz que he sido por compartir contigo cada segundo.

Entiendo tu manera de pensar, pero aun así, no es excusa, ¿Dices... palos de la vida?, mis últimas relaciones no han sido ningun camino de rosas, pero no por ello tengo que pagar con el presente algo pasado...sentí que había algo ahí, sin ponerle ningún nombre, sin ponerle fecha, sin ponerle metas, algo diferente por vivir, y entiendo que sí, que se tiene miedo, yo lo tengo...

Tú hablas de una barrera que no sabes ni cuándo ni cómo podrás romper, pues bien, tristemente te digo que el que debía tener la fuerza para romper esa barrera debía haber sido yo, y si mi fuerza no ha sido lo suficientemente grande como para lograrlo, entonces la decepción es doblemente mía.

Aquí me encuentro sentado de nuevo, entre mi montón de recuerdos...imágenes, empapadas de alegrías pasadas.

A veces busco con sonrisas endulzar mi vida y tomo sorbos de melancolía para acompañar mis noches en la distancia, en las que tus llamadas eran un simple motivo de felicidad. Ya, no me vale pensarte, sentirte, extrañarte...ni mirar tu fotografía, con tu sonrisa tan especial. Porqué eso es algo que no se hace con los amigos...Eso es algo más, igual que esperar impaciente el momento de verte, eso, eso también es algo más...

Ni soñar con tu boca, susurrando mi nombre o con esa forma tan única de decir las cosas.

Quizás...porque tu voz siempre nombró palabras que quizás yo no entendí como debía haberlo hecho.

Hablas de amistad perdida, y debo decirte que equivocádamente. La amistad no la perderemos, pero en cambio la que encontraremos no será como esto, como el mundo que creamos juntos. Porqué ese mundo no estaba hecho sólo de amistad, desgraciadamente la amistad no hace de los momentos compartidos algo tan intenso.

Acaso crees que yo no tengo dudas?, acaso crees que yo sé realmente qué quiero?, qué es lo que puedo ofrecer? Acaso crees que yo no soy consciente de que en unos dias estaré de nuevo al otro lado del mundo? No te pedía la luna, ni siquiera recuerdo haberte pedido nada. Era sólo la necesidad de no retener una sensación (ni siquiera me atrevería a hablar de sentimiento). Quizás yo sólo pedía vivir el momento, aprovechar el instante que en ese momento sentí, y que fuese el tiempo el que se encargase de decir lo demás.

Yo también temo al compromiso, a las promesas, a mostrarme más de la cuenta, aunque creo que esto último lo llevo haciendo contigo desde el primer instante en el que te conocí.

Bienvenida a mi mundo de dudas en el que lo único que tenía claro era que me hubiese gustado tenerte más cerca aunque sólo fuese un instante. Para ahogar todas las emociones que hicieron que esto no pudiese ser llamado amistad. Que hicieron que esto fuese lo más especial que he vivido en mucho tiempo. Algo que "EL DESTINO" escogió un día en mi nombre.

Pero en esto somos diferentes también, pensamos diferente, hablamos idiomas distintos. Y es que tú necesitas un paracaídas, y yo en ocasiones salto sin él. Con un poco de suerte caeré al mar, y viviré una experiencia única que quizás quiera repetir. Sin suerte, quizás caiga en tierra y muera mi espíritu del riesgo.

Dime, qué se puede hacer...

Cuando el tiempo se hace cómplice de las cadenas, cuando los corazones quedan encerrados inútilmente, tratas de detenerlo y te ves incapaz de socorrer a algo que pasa ante ti sin poder alcanzarlo. Cuando el dolor es tan grande que aprietas fuerte los puños y la boca, intentando contener el grito que amenaza con escapar de tu garganta y despertar a quienes sí luchan por estar a tu lado.

Dime, qué se puede hacer...

Cuando notas que tu corazón se desgarra de pena y luchas contra la presión, el ahogo, el ardor desesperado, la terrible impotencia...

Dime qué se puede hacer...

Con los sueños, con las promesas que juraron no ser rotas, con ese, “pase lo que pase, siempre...”

Llegaste sin pedirlo, y te vas sin luchar.

Serendipity...Fue como si en ese momento el universo sólo existiera para que estuvieramos juntos. Magia, magia, magia...

Hoy he encontrado el sitio que un día andábamos soñando por nuestras mentes el día que nos conocimos, ese sitio dónde poder ser feliz sin pensar, sin nada, simplemente existir...Hoy sé que ese sitio, sin duda, eres...TÚ.

Tristeza...

Tristeza...

Cuando el dolor es superior a la necesidad de transmitirlo y queda sólo el sonido de una lágrima...

Locuras con dulce sabor...

Locuras con dulce sabor...

Así fue, como reza el título "locuras con dulce sabor", así fue la noche de ayer como tantas otras veces. Allí nos plantamos, a altas horas de la madrugada para volver a sentirnos vivos, jóvenes y alocados, libres, independientes y con mucho por compartir.

Como tantos años atrás nos miramos y compartimos, vimos nuestro propio reflejo de antaño más fuerte y presente que nunca, llenos de realidad pero sin olvidar la fantasia sonreímos una y otra vez, y otra, y otra más...

Debo darte las gracias porqué momentos como el de anoche son los que hacen que la vida valga la pena.

Y ahí nos plantamos, bañándonos en el mar como Dios nos trajo al mundo a altas horas de la madrugada, gritando en pos de la libertad y de ir contracorriente, de no ser uno más entre todos, saltando a la piscina entre el silencio de los que duermen al grito de: Boooombaaaa!, saltando vallas, enfrentándonos a vecinos...

Gracias una vez más por este soplo de vida, por este rejuvenecimiento del alma, por estos sueños repletos de realidad, gracias por ser una vez más tu mano la que me acompañe en momentos así, gracias por todo amigo, como siempre...

Gracias por ser una vez más, y no la última, los niños que siempre fuimos.

En las nubes...

En las nubes...

Al ritmo de las risas, del sol, del alcohol que se excede...

Al ritmo de la amistad palpando a cada instante la sensación de estar vivo...

Entre tanto recuerdo pasado te pienso a ti, que tanto he deseado que seas mi futuro, y parece que nunca serás más que presente.

Y sueño con que algún dia llegue ese momento, pero el tiempo una vez más se me escurre entre las manos.

Y a pesar de todo se que acabará. Ese sueño será cosa de un segundo... ambos sabemos que luego no habrá lugar en el mundo para almacenar los ruegos, pero la vida es cruel, lo sabes, no da lugar a amoríos, de tu pecho tienes llaves y las fronteras nos separan.

Yo, en tu corazón, frío, mucho frío.

Sabemos que en unos dias, el ahora habrá acabado, ¿qué Dios, dime, demora que caigamos en pecado?

Aunque no me quieras nada, déjame sentir tu aliento, notarás mi piel helada, pero quemaré por dentro. Acabará en un instante deja a mis penas que ansíen.

Ahora escúchame. Anhelante susurraré: "Carpe Diem", y es que sueño con beber de tu boca...

Más maletas...

Más maletas...

Me voy unos días a Sant Pol, vuelta a los momentos del pasado, a aquellas situaciones que ya unos años atrás nos hicieron sentirnos por momentos los reyes del mundo.

Voy con la intención de evadirme de mi propia mente, de disfrutar pensando lo menos posible, de evaluar (¿por qúe no...?), cuán queda de aquel niño que tanto rió a la sombra del famoso reloj.

Volvemos al Boramar, a las comidas caseras, los paseos por la playa, los partidos sin descanso, las risas, los metros de alcohol bajo la fortuna del dado, volvemos a Mallorca (sshhh, jejeje), a las nominaciones, volvemos a descubrirnos, mejor dicho, a reencontranos.

Aquí dejo mi corazón estos días, metido en un bote aislado de todo, pues está demasiado alterado para llevarlo conmigo y necesito separarlo de mi cabeza, porqué esta empieza a dar vueltas a más revoluciones de las que soy capaz de controlar.

En unas horas aprovecharé para cerrar los ojos, y sentir de nuevo el olor del mar que hace sólo un par de días que dejé atrás, escuchando el vaivén de las olas...

Dejo, éste mi rinconcito para casi tres semanas, para disfrutar de unos días perdido en las horas de un reloj que no las marca, en el pueblo dónde el tiempo no existe, a pesar de que el sol y con ello las risas, jamás llegan a ponerse.

No dejaré de vivir al máximo estos días, exprimiendo todo su jugo, con el único sonido de un oleaje en calma, y aquel que añada la noche, para bailar descalzo sobre la arena de la vida una y otra vez...

Ci vediamo...

Desdibujandome...

Desdibujandome...

Desdibujado ante ti, ante tu mirada, ante tus interrogantes...

Preso de las palabras ahogadas y de las que nacieron demasiado pronto.

Parece mentira la de idiomas que existen en el mundo.

Desgraciadamente, tu y yo no hablamos el mismo, o quizás hablamos uno tan semejante que nos olvidamos en la ambigüedad de nuestras palabras.

Una vez más te lo he vuelto a decir, sólo debes leerme la mirada...